Salud y Bienestar

7 mitos sobre los seguros de salud, ¿cuáles son reales?

Es probable que el tema de los seguros de salud haya estado en alguna de las conversaciones con tu familia, compañeros de trabajo o amigos este año. Quizás hablando sobre si conviene estar afiliado a ISAPRE o FONASA y complementar con un seguro de salud o no.

La respuesta a estos debates no es simple, pero sí es relevante entender que los seguros de salud pueden ser una buena opción cuando quieres atenderte en clínicas privadas, buscas protección en caso de ir regularmente al médico, necesitas atenciones de especialidad y, sobre todo, si tienes preexistencias o necesitas una cirugía.

No obstante, siempre hay mitos y malentendidos que surgen cuando se habla de seguros de salud, como, por ejemplo: que «son muy caros» , que «nunca se usan» , que «no cubren nada» o simplemente que «no funcionan» . Esto ocurre porque varios de estos seguros son más bien nuevos y no hay mucha información educativa sobre este tema. Y cuando falta información, es fácil sacar conclusiones apresuradas.

Es por esto, que en la nota de hoy, desmitificamos los errores más comunes que surjen a la hora de entender cómo funcionan estos seguros y así ayudarte a tomar mejores decisiones sobre tu salud. La idea es simple: que sepas qué esperar, qué revisar y qué comparar antes de contratar.

A continuación, abordaremos siete mitos que probablemente has escuchado y aclararemos por qué no son ciertos.

¿Realidad o ficción?
7 mitos sobre los seguros de salud

1. Soy trabajador independiente y no puedo contratar un seguro de salud

Esto no es cierto. Independiente de tu tipo de trabajo, existen seguros diseñados para todos. Los trabajadores independientes pueden y deben considerar tener un seguro médico que se ajuste a sus necesidades específicas.

Si eres independiente y emites boletas, el descuento en salud se hace automáticamente, por lo que ya tienes FONASA. Por ende, podrías complementar tu cobertura de FONASA con un seguro de salud, que ofrece una cobertura más amplia y personalizada, según tus necesidades y presupuesto. En otras palabras: ser independiente no te limita, al contrario, puede ser una buena razón para evaluar opciones.

2. No necesito un seguro de salud si mi empleador ya me ofrece un seguro complementario

Si bien es verdad que el seguro entregado por tu empleador te entrega algunas coberturas, estas suelen tener límites, topes e incluso pueden no ser las que realmente necesitas. Los seguros de salud están diseñados para cubrir estos vacíos, entregarte otras coberturas y ofrecerte una protección adicional.

Un seguro de salud realmente podría marcar la diferencia entre tener que pagar un monto abrumador y un monto manejable. Además, podría ayudarte a cubrir gastos cotidianos como exámenes médicos y consultas. Por eso, vale la pena revisar si tu cobertura laboral alcanza para tu realidad (y la de tu familia).

3. Las cirugías son demasiado caras incluso con seguro

Es cierto que las cirugías pueden ser costosas, pero muchos planes de salud ofrecen coberturas específicas para procedimientos quirúrgicos, incluyendo enfermedades catastróficas.

El objetivo de estos seguros es cubrir una gran parte de los costos médicos y disminuir el gasto real de tu bolsillo. Además, la variedad de seguros de salud en el mercado, con diferentes coberturas y beneficios, te permite proteger tu salud desde distintas aristas. En ciertos casos, incluso podrías combinar coberturas (según condiciones), para tener un respaldo más sólido.

4. Tengo una preexistencia y los seguros de salud no me cubren

Una preexistencia es aquella condición o enfermedad que la persona tiene antes de contratar una póliza de seguro. Y, si bien existen algunos seguros que no cubren condiciones médicas preexistentes como diabetes o enfermedades crónicas, hay seguros ambulatorios que sí las consideran, permitiendo una cobertura más amplia. Lo importante es declarar la información correctamente y entender qué incluye tu póliza.

5. Soy joven y no necesito un seguro de salud

Es verdad que siendo joven hay menos complicaciones médicas, pero nadie está exento de sufrir un accidente o una emergencia médica. Siendo joven o mayor, una enfermedad grave o un accidente inesperado significa que habrá altos gastos médicos y el plan de ISAPRE o FONASA no será suficiente para cubrirlos.

Por esto, un seguro de salud te ayudará a complementar tu protección, cubriendo gran parte de estos gastos. Además, podrías aprovechar que al contratar un seguro médico siendo joven te ofrezcan una prima más baja. Dicho simple: contratar antes puede ser más conveniente que contratar «cuando ya lo necesitas».

6. No confío en los seguros porque rara vez se usan

Aunque preferimos no pensar en ello, una emergencia médica o una enfermedad grave puede ocurrir en cualquier momento y, además, están los gastos médicos cotidianos como ir a una consulta, hacerte un chequeo anual o comprar medicamentos. Para todos estos casos fueron diseñados los seguros de salud.

Por un lado, un seguro catastrófico te podría ayudar a cubrir los costos que implica un accidente inesperado, cuidados intensivos o una enfermedad grave. Y, por otro lado, un seguro ambulatorio lo usarías cada vez que necesites realizarte un chequeo médico, exámenes, tratamientos menores, vacunarte, comprar medicamentos recetados o incluso exámenes preventivos y prestaciones gratis. Así que sí: se pueden usar más de lo que uno cree, incluso en el día a día.

7. Los seguros de salud son demasiado caros

Muchas personas piensan que los seguros de salud implican un alto costo, pero no es así necesariamente. Primero, existen diferentes opciones de coberturas pensadas en diferentes presupuestos y necesidades. Segundo, podrías verlo como una inversión: pagar un seguro médico hoy puede ayudarte a evitar un gasto muy alto mañana. Y tercero, estos seguros suelen incluir beneficios pensados en tu día a día, como coberturas en consultas médicas o descuentos en medicamentos que tomes de forma regular.

¡No caigas en mitos e invierte en tu salud!

Como ya sabes, existe mucha desinformación sobre los seguros de salud, pero lo que sí es verdad es que son una gran herramienta para proteger nuestra salud y la de nuestros seres queridos, y para cuidar nuestros bolsillos.

Ahora que hemos desmitificado estos conceptos erróneos y sabes los beneficios de contar con un seguro de salud, te toca a ti seguir informándote, comparar opciones y elegir el que mejor se adapte a tus necesidades y presupuesto.

Si estás evaluando alternativas, un buen punto de partida es entender tus gastos más frecuentes, tu previsión actual (FONASA o ISAPRE) y cuál es el mejor seguro de salud para ti.