Declara y aprovecha tu devolución de impuestos
28 Abr, 2026
El fin de abril marca una fecha clave para miles de personas: el plazo para que las personas naturales presenten su declaración de renta vence el 30 de abril de 2026. Y junto con ese cierre, también comienza el proceso de devolución de impuestos para quienes les corresponde e hicieron el trámite dentro de las fechas definidas.
Para muchas personas, esta devolución se siente como un alivio o un ingreso adicional y puede ser una buena oportunidad para ordenar las finanzas con una estrategia definida: cubrir una meta, ahorrar o dar un primer paso en inversión con tu devolución de impuestos.
¿Hasta cuándo se puede hacer la declaración de renta?
El plazo general para declarar vence el 30 de abril. Además, el calendario oficial indica que las fechas de devolución dependen del momento en que se presenta la declaración de renta y del medio de pago elegido.
En términos simples:
- Si declaraste entre el 1 y el 8 de abril, el depósito está programado para el 29 de abril.
- Si declaraste entre el 9 y el 23 de abril, el depósito está programado para el 15 de mayo.
- Si declaras entre el 24 de abril y el 8 de mayo, el depósito está programado para el 27 de mayo.
- Quienes reciben devolución por cheque tienen como fecha informada el 29 de mayo.
¿Por qué invertir tu devolución de impuestos?
Invertir permite darle un propósito a ese dinero, hacerlo crecer y evitar que se gaste rápidamente en el corto plazo.
¿Qué puedes hacer con esa plata?
No existe una respuesta única. Todo depende de tu situación financiera, de cuándo podrías necesitar ese dinero y del nivel de riesgo que estés dispuesto o dispuesta a asumir. Si no planeas usarlo de inmediato, estas son algunas alternativas que puedes considerar:
Si privilegias la certeza en tus gastos, el depósito a plazo es una buena opción.
Te permite invertir por un período definido y saber desde el principio cuánto recibirás cuando termine el plazo. Es una alternativa útil para quienes buscan una decisión simple y con bajo nivel de riesgo. Además, puede servir para objetivos de corto plazo o para no dejar el dinero inmóvil en la cuenta corriente. Cabe considerar que el dinero debe mantenerse hasta el vencimiento del plazo, ya que no es posible retirarlo antes.
Los fondos mutuos permiten acceder a una cartera administrada por especialistas, con opciones que van desde perfiles conservadores hasta alternativas con mayor exposición a riesgo.
Una de sus principales ventajas es que no exigen partir con grandes montos. Dependiendo del fondo, pueden ser una herramienta interesante si buscas diversificar y no concentrar toda tu decisión en un solo instrumento. A diferencia de un depósito a plazo, los fondos mutuos permiten retirar el dinero, sujeto a las condiciones y plazos establecidos para cada fondo.
Si tu objetivo es diversificar más allá del mercado local, los fondos internacionales son una alternativa a considerar.
A través de ellos puedes invertir en distintos mercados y sectores, lo que ayuda a no depender de un solo país o una sola industria. Para una devolución de impuestos, esta es una forma de dar un primer paso en diversificación global sin tener que invertir directamente por cuenta propia en mercados externos.
Si quieres mantener tu dinero disponible y, al mismo tiempo, generar intereses sobre el saldo, una cuenta remunerada puede ser una buena alternativa.
Este tipo de cuenta permite recibir intereses sin necesidad de dejar el dinero inmovilizado por un plazo fijo. Además, puede ser una opción conveniente para pedir que tu devolución de impuestos sea depositada directamente allí, de modo que esos recursos comiencen a generar intereses desde que se abonan y logren mantenerse disponibles para cuando los necesites.
Puede ser útil para quienes buscan flexibilidad, ya sea para cubrir gastos próximos, mantener un fondo de emergencia o simplemente no dejar esos recursos detenidos en una cuenta sin generar retorno.
Si no necesitas ese dinero en el corto plazo, la devolución se convierte en una oportunidad para fortalecer metas más grandes.
Por ejemplo, podrías destinarla a instrumentos de inversión pensados para horizontes más largos, como fondos mutuos, APV, cuentas de ahorro e inversión, según tu objetivo y tolerancia al riesgo. También puede servir para complementar ahorros que ya tengas o para avanzar en futuras metas. A veces, más que el monto puntual, lo relevante es usar ese ingreso como punto de partida para construir un hábito financiero.
Antes de decidir, considera estas preguntas:
- ¿Para qué quiero usar este dinero?
No es lo mismo invertir pensando en una meta de corto plazo que en un objetivo a varios años. - ¿Cuándo podría necesitarlo?
El plazo es clave: hay instrumentos más adecuados para necesidades inmediatas y otros pensados para horizontes más largos. - ¿Qué nivel de riesgo estoy dispuesto o dispuesta a asumir?
A mayor rentabilidad esperada, también existe una mayor variación en los resultados.
Lo importante es tomar una decisión informada y acorde a tus necesidades.